¿Será cierto que los productos
“light” contribuyen a la pérdida de peso?
En los Estantes del supermercado sobreabundan los productos
y alimentos que se comercializan últimamente con una muy famosa etiqueta: “light”,
la cual está presente impresa en el envase de dichos productos: por ejemplo, en
el yogur, chocolate, mantequillas, refrescos y un mega etcétera.
Uno de los puntos claves para poder utilizarla, es que
se haya reducido como mínimo en un 30% uno de sus elementos (carbohidratos,
preservantes, azúcares, etc.). Y es exactamente éste el motivo por el cual
muchas personas pueden deducir que los alimentos o productos “light” contribuyen a la pérdida de peso que
tanto deseas tú así como yo.
Sin
embargo, lo que realmente sucede es totalmente diferente. El concepto
verdaderamente importante no es que se haya reducido o sustituido el componente
que puede engordar, sino el valor energético del producto en su conjunto. Es
más, incluso de ser así, no siempre es oro todo lo que reluce. Se puede
demostrar con solo un ejemplo: Según los expertos, en las bebidas light se hace
una sustitución del azúcar por un ingrediente o edulcorante que, como la
sacarina, tiene un valor energético 200 veces inferior.
Basado en
investigaciones más recientes, científicos parecen haber demostrado que estos edulcorantes
alteran los mecanismos que regulan la sensación de hambre, por lo que, aumentan
de esta forma, el apetito, lo cual provoca hacer que se coma más y nos conlleve
al incremento del peso.
Por consiguiente,
si esta temática se toca en términos generales, los productos “light” se les llama así, porque éstos tienen
menores cantidades de hidratos de carbono, también, menos grasa, mayores
cantidades de proteínas y minerales, pero siempre relacionados a
un único componente.
Al producto
que nos referimos es por ejemplo, al de los lácteos, los cuales exhiben el
distinto de 0,0%. Sin embargo, si este yogur contiene cereales puede tener un
valor energético similar al de un yogur natural con su contenido completo de
grasa pero sin cereales y otros con la etiqueta de light a su vez, contienen
frutas con un altísimo porcentaje de azúcares.
Lo mismo sucede con los famosos y deliciosos
chocolates que bajo la etiqueta “light” son relativamente bajos en azúcar, pero
que, como hemos explicado, siguen presentando un alto porcentaje de grasas. Muchas
personas opinan que el pan y también los cereales integrales contribuyen a la pérdida de peso, pero
en realidad estos alimentos contienen las mismas calorías que los otros los
cuales están refinados, incluso, aunque sean más saludables por su más alto
contenido en fibra, y sacien más rápidamente, éstos, reiteramos: continúan conteniendo
las mismas cantidades de calorías.
En un
comunicado, con fecha del 10 de Marzo de 2014, el Periódico ABC en su página
web publicó un artículo (exponemos solo una parte del mismo):
No se engañe, los alimentos light no adelgazan

Patatas fritas con menos grasa, un ron con menos
calorías, quesitos light... La industria alimentaria no es ajena a la creciente
preocupación de la población por el sobrepeso, no solo por la estética, sino
por sus consecuencias en la salud. Los productos bajos en calorías, en grasa, en
azúcares «light», pónganle la etiqueta que prefieran, llevan ya un tiempo en
los lineales del supermercado y en algunos establecimientos de comida rápida,
pero ahora vuelven con fuerza.
Aunque
los esfuerzos por hacer productos mejorados son de agradecer, también es
importante que los consumidores tomen conciencia de que esa
etiqueta no es una carta blanca para ponerse ciego. «Lo light
muchas veces no refleja la ausencia de calorías ni la posibilidad de abusar de
ese producto sin ningún peligro. Se puede ser obeso aunque comas todo
light», asegura a ABC el doctor Camilo Silva, endocrinólogo
de la Clínica Universidad de Navarra. Este experto advierte de que
no hay que fijarse solo en las calorías, sino en la composición nutricional
(grasas, proteínas, hidratos de carbono) para no superar las cantidades máximas
recomendadas.
«Estos
productos no son adelgazantes. Engordar o adelgazar depende del cómputo global
de calorías que ingerimos», aclara la doctora Susana Monereo, jefa del Servicio
de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio
Marañón y secretaria de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo).
Una
dieta equilibrada supone una ingesta de unas 2.000 calorías diarias para los
hombres y 1.800 calorías para las mujeres, de manera que, entre un 45-55% de
esta energía debe provenir de los hidratos carbono, entre un 15-25% de las
proteínas, y un 25-35% de grasas totales, según el consenso Fesnad-Seedo. Las grasas deben proceder en su mayoría del
aceite de oliva (cuanto más
virgen mejor), mientras que las saturadas (de origen animal) y trans (industriales), así como los azúcares
añadidos (refrescos, dulces) deben limitarse y consumirse solo de forma
ocasional.
Incluso,
en sus versiones «ligeras», determinados alimentos siguen siendo muy calóricos
porque contienen un porcentaje elevado de grasas saturadas o trans y/o azúcares,
por lo que su consumo debería seguir siendo muy ocasional. «Suele ocurrir que
los productos light hacen que se incremente el consumo. Piensan que no engorda
y toman más cantidad. Los estudios han demostrado que a más productos light más
peso porque, en general, la gente se pasa de cantidades», señala la doctora
Monereo, que invita a los consumidores a mirar las etiquetas porque «un producto que se anuncia como bajo en
grasa puede contener mucho azúcar y viceversa». «Cero por
ciento grasa no significa cero por ciento calorías», matiza la experta.

Sumamente importante es centrarse en leer y
revisar fielmente las etiquetas impresas en los envases de estos alimentos y a
su vez, compararlas con las de sus homónimos “no light”, esto, con el fin de
comprobar la cantidad de calorías que aporta cada uno de ellos. Concluimos,
entonces, que los productos “light” no garantizan que adelgacemos
por sí mismos y que es necesario elegir una buena dieta, que sea equilibrada y
determinada por un especialista en nutrición que, poniéndola en práctica
disciplinadamente, podremos lograr nuestro objetivo a largo o mediano plazo, sin
olvidarnos del ejercicio físico moderado.
Realmente, se puede resumir que los productos
“light” pueden ser incluidos como una
dieta adecuada para contribuir a controlar el peso, e inclusive, pueden reducirlo,
pero poniendo en práctica una dieta rigurosa y perseverante. Sin embargo,
siempre tengamos en cuenta su valor energético, ya que tomar dos raciones light
puede ser equivalentes a una ración normal en cuanto a calorías y a grasas se
refiere.
¿Qué opinas al respecto? Comenta sobre el tema.
Fuente de Referencias consultadas:
- http://www.abc.es/salud/noticias/20140310/abci-engane-alimentos-light-adelgazan-201403091814.html
- https://es.wikipedia.org/
- http://www.seedo.es/
- http://www.seedo.es/images/site/documentacionConsenso/Documento-Consenso-FESNAD-SEEDO-Oct2011.pdf
- http://www.abc.es/salud/noticias/20140310/abci-engane-alimentos-light-adelgazan-201403091814.html
- https://es.wikipedia.org/
- http://www.seedo.es/
- http://www.seedo.es/images/site/documentacionConsenso/Documento-Consenso-FESNAD-SEEDO-Oct2011.pdf
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